(VOVWORLD) - El presidente francés Emmanuel Macron realiza del 8 al 10 de julio una visita de Estado al Reino Unido para inaugurar una nueva etapa en las relaciones bilaterales tras la salida británica de la Unión Europea (UE) conocida como Brexit. Se trata del primer viaje de este tipo de un mandatario francés en 17 años, desde la visita de Nicolas Sarkozy en 2008. La agenda pone el foco en la cooperación migratoria y el refuerzo de la defensa europea.
El desafío migratorio
La visita de Macron, que sigue a la cumbre Unión Europea-Reino Unido celebrada en mayo en Londres, simboliza la reactivación de los lazos entre Londres y Bruselas. Este acercamiento se ve también en el plano bilateral, impulsado por la llegada al trono del rey Carlos III, afín a Francia, y la elección del laborista proeuropeo Keir Starmer como primer ministro británico. Como muestra de esta nueva sintonía, Macron fue recibido con máximos honores, se reunió con Starmer, fue agasajado por el rey en el Castillo de Windsor y se dirigió al Parlamento británico.
El rey Carlos del Reino Unido y el presidente de Francia, Emmanuel Macron. (Foto: Chris Jackson/REUTERS) |
Pese a la voluntad de acercamiento, persisten desafíos, especialmente en materia migratoria. La prioridad es frenar los cruces irregulares del canal de la Mancha, que ya superan los 20.000 en lo que va de año, un 42 % más que en 2024. La cooperación se enmarca en el Acuerdo de Touquet (2003), que permite al Reino Unido financiar operaciones de control en territorio francés. Sin embargo, Londres acusa a París de ineficacia, mientras que París considera insuficientes los 543 millones de euros comprometidos por Londres entre 2023 y 2026.
Durante la visita, se prevé que Starmer y Macron anuncien nuevas medidas conjuntas para contener la migración por mar. Londres también plantea un acuerdo de “uno por uno”, mediante el cual Francia aceptaría de vuelta a un solicitante de asilo por cada refugiado que el Reino Unido reciba desde territorio francés. Pero las diferencias sobre esta propuesta siguen siendo significativas.
Europa busca un papel más protagónico
Además de la migración, la cooperación en defensa fue otro eje clave de la visita. Aunque ambos países firmaron el Acuerdo de Lancaster House en 2010 para fortalecer sus vínculos en materia de seguridad, el actual contexto geopolítico ha llevado a Londres y París a plantearse una ampliación de esta colaboración junto a otros socios europeos como Alemania, Polonia, Italia y España. Esta voluntad común se manifiesta en la iniciativa anglo-francesa para liderar una “coalición de buena voluntad”, formada por países dispuestos a enviar fuerzas de paz a Ucrania si se alcanza un alto el fuego duradero con Rusia.
Francia también aboga por una implicación más activa del Reino Unido en el “Triángulo de Weimar”, que conforma con Alemania y Polonia, con el fin de reforzar la disuasión y el peso estratégico de Europa ante un conflicto en Ucrania que se prolonga y redibuja el panorama de seguridad continental.
En este sentido, Sébastien Maillard, asesor especial del Instituto Jacques Delors y experto en asuntos europeos del think tank británico Chatham House, opinó: “La cooperación en defensa es el ámbito principal que Reino Unido y Francia buscan potenciar porque ambos países tienen capacidades comparables en la industria militar, y son los únicos con armas nucleares en Europa. Comparten una visión diplomática común y el deseo de proyectar poder”.
El primer ministro británico, Keir Starmer, interviene durante la primera cumbre oficial entre el Reino Unido y la Unión Europea desde el Brexit, celebrada en Londres el 19 de mayo de 2025. (Foto: Kin Cheung/REUTERS) |
A largo plazo, el fortalecimiento de los vínculos defensivos entre Londres y París podría tener un impacto estratégico para toda Europa, especialmente ante el temor creciente de una reducción del compromiso estadounidense con la seguridad del continente.
En la cumbre UE-Reino Unido de mayo, Starmer afirmó que Europa debe asumir su propia defensa, subrayando que la seguridad británica está indisolublemente ligada a la del continente. Estas declaraciones evidencian un giro en la élite política británica, tradicionalmente más cercana a Washington. Según Maillard, tanto Starmer como Macron ejercen cierta influencia sobre el presidente Donald Trump, por lo que una estrategia coordinada entre Londres y París podría incidir en la política estadounidense hacia Ucrania y reforzar el papel global de Europa en cuestiones como el programa nuclear iraní, el conflicto en Gaza o las tensiones comerciales internacionales.