Entre las víctimas, ejecutadas por un grupo criminal en la madrugada del 17 de febrero en Puerto Príncipe, se encontraron cinco miembros de una misma familia.
El atentado, calificado como una masacre de civiles, habría sido una represalia por las operaciones de seguridad realizadas por la Policía Nacional de Haití y la Fuerza Multinacional de Apoyo a la Seguridad. Según informes, los atacantes acusaron a las víctimas de colaborar con las autoridades.
En respuesta a la creciente violencia, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha ofrecido una recompensa de hasta 2 millones de dólares por información que lleve a la captura y condena de Vitel'Homme Innocent, líder de la banda criminal "Kraza Barye" (Romper las barreras).
Ante el agravamiento de la crisis de seguridad, el gobierno haitiano anunció la cancelación de los eventos oficiales del carnaval nacional, previstos para los primeros días de marzo. La decisión refleja la creciente preocupación por la inestabilidad que atraviesa el país.
