En una declaración conjunta tras su reunión en Barcelona, los tres países se comprometieron a ampliar la asistencia y a promover un diálogo constructivo conforme a los principios de las Naciones Unidas. Asimismo, defendieron el derecho del pueblo cubano a decidir su futuro en plena libertad.
El encuentro buscó, además, impulsar la cooperación entre fuerzas progresistas frente al auge de corrientes de extrema derecha a nivel global.
Los vínculos entre Cuba y varios países de América Latina y Europa se intensifican en un contexto de escasez de combustible, alimentos y suministros médicos, así como de prolongados cortes eléctricos en La Habana.
Las partes coincidieron en que la flexibilización de las sanciones y la ampliación de la cooperación internacional resultan claves para mejorar las condiciones de vida en la nación caribeña.
