El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, presentó la iniciativa Drone Edge, concebida para reforzar las capacidades de defensa frente a los vehículos aéreos no tripulados (UAV), con una inversión prevista de más de 40.000 millones de dólares en los próximos cinco años.

La alianza atlántica también lanzó la plataforma Front Door para facilitar el acceso de las empresas privadas del sector a los contratos de la OTAN. Además, puso en marcha un programa de cooperación industrial dotado con 2.800 millones de dólares, que permitirá a empresas estadounidenses fabricar, junto con socios europeos y en territorio europeo, tanques de batalla Abrams, misiles ATACMS y otros sistemas militares.

Asimismo, la OTAN anunció varios proyectos conjuntos de adquisición de equipos, entre ellos la sustitución de la flota de aviones de alerta temprana AWACS, en servicio desde hace cerca de cinco décadas, por diez aeronaves de vigilancia GlobalEye, fabricadas por la empresa sueca Saab.

Varios Estados miembros de la coalición ampliarán además su cooperación en la compra de aviones de transporte estratégico, aeronaves de reabastecimiento en vuelo y drones de reconocimiento Triton.

Según Mark Rutte, estas iniciativas tienen como objetivo convertir los compromisos de aumento del presupuesto en defensa en capacidades militares reales. La OTAN impulsa además que sus Estados miembros eleven ese gasto hasta el 5 % del PIB para 2035, mientras Europa asume una mayor responsabilidad en materia de seguridad.