La ceremonia de investidura se celebró en la Alta Corte Constitucional de Antananarivo, mientras las Naciones Unidas condenaban el cambio de poder por considerarlo inconstitucional y reclamaban el restablecimiento del orden democrático. Por su parte, la Unión Africana suspendió temporalmente a Madagascar de su membresía.
Randrianirina anunció la creación de un Consejo Militar de Transición, encargado de dirigir el país durante un período de entre 18 y 24 meses, hasta la convocatoria de nuevas elecciones, cuyo calendario aún no ha sido definido.
Madagascar atraviesa una grave crisis política desde las protestas masivas iniciadas el 25 de septiembre, motivadas por la escasez de electricidad y agua, que derivaron en disturbios y en la huida al extranjero del entonces presidente Andry Rajoelina.
Ante esta situación, el secretario general de la ONU, António Guterres, y el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmoud Ali Youssouf, instaron a todas las partes a restablecer el orden constitucional y a respetar el Estado de derecho.
