En un contexto de inestabilidad persistente en el mercado energético mundial, agravada por las tensiones en Oriente Medio, garantizar el suministro interno de combustibles se ha convertido en un desafío de primer orden. En este escenario, la creación de reservas estratégicas nacionales se perfila como una decisión clave para Vietnam.

En la actualidad, el país cubre apenas el 70 % de su demanda interna, mientras que el resto depende de las importaciones. A ello se suma el descenso de la producción nacional de crudo, que obliga a importar materia prima para mantener la actividad de refino.

Le Minh, miembro del Consejo Científico de la Asociación de Energía de Vietnam, advirtió: “Nuestra dependencia del exterior resulta incuestionable. En la actualidad, las reservas comerciales exigidas a las empresas cabecera cubren 20 días, mientras que las de las distribuidoras apenas alcanzan cinco.

En tales condiciones, resulta complejo anticiparse a las fluctuaciones del mercado internacional. De ahí la necesidad de desarrollar un sistema de almacenamiento mixto: junto al crudo destinado al refino, es imprescindible disponer también de reservas de productos terminados para su distribución”.

Las dificultades en el suministro de crudo importado para la refinería de Nghi Son, así como en el abastecimiento general, podrían prolongarse si el conflicto en Oriente Medio continúa intensificándose.

De ahí la urgencia de impulsar reservas estratégicas nacionales, concebidas como un auténtico “colchón de seguridad” para la economía. Este mecanismo permitiría al Estado intervenir con rapidez ante perturbaciones externas, estabilizar los precios y contener su impacto sobre la inflación y la vida cotidiana.

En una reciente reunión con el grupo de trabajo sobre seguridad energética y representantes empresariales, el viceprimer ministro Tran Hong Ha afirmó: “Es preciso garantizar niveles de reserva suficientes frente a cualquier contingencia, como las recientes fluctuaciones. Vietnam puede articular un sistema propio, en coordinación con las empresas, en el que el Estado ejerza una función reguladora”.

El 29 de marzo, el primer ministro Pham Minh Chinh inspeccionó el emplazamiento previsto para la futura reserva estratégica en Nghi Son, en la provincia central de Thanh Hoa. Durante la visita, insistió en la necesidad de acelerar el proyecto. A su juicio, esta infraestructura no solo reforzará el sistema energético nacional, sino que también aliviará la presión sobre la distribución y aportará mayor flexibilidad al mercado.

El jefe de Gobierno fijó, además, varias condiciones para garantizar su eficacia: un volumen de reservas acorde con los estándares internacionales, una gestión transparente y flexible, y la capacidad de activarlas con rapidez cuando sea necesario. Reafirmó también la importancia de diversificar el suministro y de articular de forma complementaria las reservas estatales y comerciales.

A más largo plazo, estas reservas deberán integrarse en la estrategia de transición energética. Aunque Vietnam avanza hacia las energías renovables y reduce su dependencia de los combustibles fósiles, el papel del petróleo seguirá siendo relevante durante el periodo de transición. La decisión de adelantar ya a abril la implantación del biocombustible E10 ilustra el paso de la planificación a la ejecución.

En este sentido, el viceministro de Industria y Comercio Nguyen Sinh Nhat Tan reiteró: “El uso de biocombustibles responde a una tendencia global en el marco de la transición energética. En el caso de Vietnam, no solo contribuye a la reducción de emisiones y al cumplimiento de los compromisos climáticos, sino que además refuerza la seguridad energética, diversifica las fuentes de suministro y promueve el desarrollo de una economía verde y circular”.

En conjunto, la inversión en reservas estratégicas no solo responde a necesidades inmediatas, sino que constituye una apuesta de largo alcance. Eleva la autonomía energética, mejora la capacidad de respuesta ante crisis externas y sienta las bases de un sistema más sostenible. En un entorno internacional volátil, la seguridad energética se consolida como un factor decisivo para la estabilidad, el crecimiento y la atracción de inversiones.