Los comicios se desarrollaron en un contexto de alta competitividad entre el primer ministro Viktor Orbán, en el poder desde 2010 y en busca de la reelección, y el líder opositor Péter Magyar.
Según los sondeos más recientes previos a la jornada electoral, el partido Tisza, encabezado por Péter Magyar, mantiene una ligera ventaja sobre la formación gobernante.
Fuerzas minoritarias como el Movimiento Nuestra Patria y la Coalición Democrática podrían lograr representación parlamentaria, con niveles de apoyo cercanos al 5%.
Se espera una participación superior a la de elecciones anteriores pese al escenario político volátil y con un elevado número de votantes indecisos.
Esta contienda ha captado la atención internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Washington está dispuesto a brindar apoyo económico a Hungría si fuera necesario, y expresó su respaldo a Viktor Orbán. Por su parte, varios líderes de la Unión Europea han manifestado su preocupación.
Analistas coinciden en que el resultado no solo reconfigurará el panorama político interno, sino que también tendrá un impacto significativo en la política exterior húngara y en sus relaciones con la Unión Europea, Rusia y Estados Unidos.
