En la primera ronda, realizada en Doha (Qatar), ambas partes acordaron el marco general del programa nuclear iraní. La segunda se centró en aspectos técnicos, con la participación del vicepresidente estadounidense JD Vance, el enviado especial para Oriente Medio Steve Witkoff y Jared Kushner. Por parte de Irán, participaron el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf y el ministro de Exteriores Abbas Araghchi.

Sin embargo, las conversaciones celebradas el 11 de abril en Islamabad (Pakistán) se estancaron, principalmente debido a desacuerdos sobre el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita cerca del 20% del suministro mundial de petróleo.

Aunque las negociaciones se prolongaron durante varias horas y continúan, aún no se ha logrado un avance sustancial.

La Casa Blanca confirmó que ambas partes han iniciado contactos directos, lo que supone un cambio respecto a rondas anteriores. Por su parte, Irán señaló que los intercambios podrían pasar a un formato escrito tras el primer contacto directo.

Fuentes en Pakistán indicaron que el principal punto de fricción sigue siendo el control del estrecho de Ormuz. En consecuencia, Teherán busca mantener su influencia, mientras que Washington insiste en garantizar la libre circulación para el transporte internacional.