Según el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), Washington lanzó ataques aéreos contra múltiples objetivos iraníes tras el ataque de fuerzas iraníes a un buque portacontenedores con bandera chipriota en el Estrecho de Ormuz.
Washington acusó a Teherán de poner en peligro las operaciones marítimas internacionales y exigió a la nación persa que cesara los ataques contra buques comerciales y reabriera por completo esta ruta marítima estratégica.
Este fue el tercer ataque aéreo estadounidense contra Irán desde que se rompió el acuerdo de alto el fuego entre ambos países.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) anunció el lanzamiento de la primera fase de una operación de represalia atacando la Base Aérea Príncipe Hassan en Jordania, donde Irán afirmó haber destruido un centro de mando y control y hangares para drones MQ-9.
Teherán advirtió que si Estados Unidos continuaba con sus actividades militares, Irán tomaría medidas de represalia "aún más severas".
