En declaraciones a CNBC el 20 de agosto, Bessent anunció que celebraría una conferencia de prensa el 24 de agosto para dar a conocer los detalles del plan.

Afirmó que sería un “doble golpe” e instó a los aliados y a otras naciones a decidir si cooperan o no con Washington.

El anuncio se produjo un día después de que el presidente Donald Trump advirtiera que cualquier país que brindara apoyo a Irán podría enfrentar consecuencias económicas. La Administración estadounidense busca restringir los ingresos de Irán en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, que se prolonga desde hace casi seis meses.

Ese mismo día, el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní condenó las sanciones económicas que Estados Unidos se preparaba para anunciar, en un contexto marcado por el estancamiento de las negociaciones entre ambos países y la escalada de las tensiones en torno al control del estrecho de Ormuz.

Teherán declaró que las nuevas sanciones estadounidenses, dirigidas contra el pueblo iraní, equivalían a “terrorismo económico y crímenes de lesa humanidad”, al tiempo que afirmó que estas medidas no debilitarían la determinación de Irán de defender su independencia, soberanía e intereses nacionales.