La declaración se produjo después de que Trump afirmara en varias ocasiones que Estados Unidos controla el estrecho de Ormuz y dejara abierta la posibilidad de incorporar la zona al territorio estadounidense.

La postura de Washington contrasta con la de Teherán, que sostiene que el estrecho de Ormuz no puede reabrirse plenamente mientras Estados Unidos no cumpla los compromisos establecidos en el memorando de entendimiento alcanzado en junio. El plazo de 60 días previsto en ese acuerdo expiró sin avances significativos, y ambas partes continúan acusándose mutuamente del fracaso de las negociaciones.

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, afirmó que Teherán no reabrirá completamente el estrecho hasta que Washington cumpla sus condiciones, entre ellas levantar el bloqueo de los puertos, poner fin a las sanciones petroleras, liberar los activos congelados y cesar las operaciones militares contra Irán.