Las tres instituciones subrayaron que el impacto es “significativo, global y asimétrico”, con especial incidencia en los países de renta baja y en las economías dependientes de las importaciones energéticas. El encarecimiento del petróleo, el gas y los fertilizantes aumenta los riesgos para la seguridad alimentaria y la amenaza de destrucción de puestos de trabajo.

El comunicado añade que las perturbaciones del suministro seguirán afectando a sectores clave como la energía, la alimentación y la industria, y advierte que el conflicto ha provocado desplazamientos de población, con efectos negativos sobre el empleo, el turismo y el crecimiento económico.

El FMI y el BM reiteraron su disposición a proporcionar apoyo financiero a los países más afectados, mientras los equipos técnicos de las tres organizaciones continúan coordinando el asesoramiento específico para cada economía, con el objetivo de impulsar una recuperación sostenible, reforzar la estabilidad y fomentar la creación de empleo.