Según un comunicado del grupo, las operaciones incluyeron el lanzamiento de misiles balísticos y de crucero, así como ataques con drones contra los aeropuertos internacionales Rey Khalid, en Riad, y de Dammam, en el este del país.
La Autoridad General de Aviación Civil de Arabia Saudita confirmó que el aeropuerto Rey Khalid había vuelto a ser atacado la víspera, con un balance de un muerto y 11 heridos. El ataque del 10 de octubre contra la misma terminal había causado 12 muertos y 309 heridos, según las autoridades saudíes.
Tras el ataque del 10 de octubre, las Naciones Unidas, la Unión Europea (UE) y varios países occidentales condenaron enérgicamente los hechos. El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó estar “profundamente consternado” y advirtió que los ataques contra la población y las infraestructuras civiles vulneran el derecho internacional y deben cesar de inmediato.
La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, calificó el ataque de peligrosa escalada que agrava la violencia en la región, amenaza importantes centros de transporte y energía y tiene repercusiones mundiales. Asimismo, exigió el cese inmediato de los ataques mortales contra la población civil.
Por su parte, la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, afirmó que no existe justificación alguna para los ataques indiscriminados contra la población y las infraestructuras civiles.
Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otros países también condenaron el ataque.
