Washington acusó a estas personas de promover la censura de la libertad de expresión o de actuar de manera injusta contra empresas tecnológicas estadounidenses mediante regulaciones estrictas. En respuesta, el bloque comunitario advirtió que tomará represalias “rápidas y firmes”.
Desde Francia, el presidente Emmanuel Macron afirmó que estas sanciones buscan debilitar la soberanía digital europea y defendió que la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la UE fue aprobada democráticamente para garantizar un entorno digital seguro y equitativo.
Por su parte, el Ministerio de Justicia de Alemania calificó las prohibiciones de “inaceptables” y recalcó que la protección de los usuarios frente a contenidos ilegales que incitan al odio es coherente con el orden constitucional alemán y no puede interpretarse como censura.