La decisión se tomó por los colosales daños provocados por las riadas y los desprendimientos de tierra en Nepal, y sobre la base de las relaciones de amistad tradicional, el espíritu de solidaridad y el apoyo mutuo entre las dos naciones.

El desastre ocurrido el 26 de agosto después de que una gran masa de hielo y roca se desprendiera de la ladera norte del monte Langtang Lirung, dejó hasta las 20:00 horas de anoche un saldo de 1.287 personas muertas y más de cinco mil desaparecidos, según la Agencia de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Nepal.

La riada también ha provocado enormes pérdidas en bienes materiales, viviendas e infraestructuras, con un valor total estimado en 2.560 millones de dólares.