La tradición cuenta que Po Sah Inu era una princesa, hija del rey Para Chanh, célebre por su inteligencia y belleza. A ella se le atribuye haber enseñado a la población oficios como la pesca, la alfarería y el tejido. Tras su muerte, los habitantes levantaron un complejo de santuarios en su honor.

Estas estructuras, construidas a finales del siglo VIII e inicios del siglo IX y ampliadas después en el siglo XV, constituyen un valioso testimonio del esplendor alcanzado por el antiguo Reino de Champa. En la actualidad solo permanecen en pie tres torres.

La Torre A, la principal, es la más alta y la mejor conservada. Con 16 metros de altura, está dedicada al dios Shiva y alberga un conjunto escultórico formado por la linga y el yoni, símbolos de la fertilidad y de la unión entre los principios masculino y femenino. El edificio consta de tres niveles y abre su única puerta hacia el este, dirección que la tradición de la etnia Cham considera la morada de las divinidades.

A media altura se distribuyen cuatro conductos de ventilación orientados hacia los cuatro puntos cardinales. Además de favorecer la circulación del aire y evacuar el calor del interior, estos conductos simbolizan la armonía entre el cielo y la tierra. Según las creencias populares, los dioses descienden al templo por estas aberturas durante las ceremonias religiosas.

La Torre B alcanza los 12 metros de altura y reproduce la estructura de tres niveles de la Torre A, aunque en menores dimensiones. En su interior se venera a Nandin, el toro sagrado. Frente a ella se extiende una amplia explanada ceremonial que hoy acoge las instalaciones provisionales de la festividad de Kate.

La Torre C, de cinco metros de altura, es la más pequeña del conjunto. Originalmente estuvo dedicada al dios del Fuego y, a diferencia de las otras dos, presenta una estructura de un solo nivel.

En su primera visita al recinto, la turista Chau Thi Cam Tu, procedente de la provincia sureña de Vinh Long, comentó: “Este lugar transmite una profunda sensación de serenidad y espiritualidad. Sus habitantes son hospitalarios y hacen que el visitante se sienta bien recibido. Las autoridades locales han sabido preservar y difundir este patrimonio para que quienes llegamos hasta aquí podamos conocerlo y disfrutar de una experiencia realmente enriquecedora”.

Además de conservar este valioso patrimonio, las autoridades organizan de forma habitual actividades culturales y experiencias participativas, especialmente durante las festividades tradicionales, el Año Nuevo y la temporada estival. Estas iniciativas han contribuido a revitalizar el conjunto monumental y a enriquecer la experiencia de los visitantes.

Quienes recorren las torres pueden disfrutar de la danza Apsara, una de las expresiones artísticas más representativas del pueblo Cham. Sus delicados movimientos, acompañados por los tambores ghinang y paranung y el oboe saranai, crean una atmósfera que cautiva al público.

“Las danzas son de una gran belleza y reflejan fielmente la identidad cultural del pueblo Cham. Esta visita me ha permitido conocer mejor la riqueza cultural de las distintas comunidades étnicas de Vietnam”, dijo una turista.

“Es la primera vez que escucho esta música y contemplo estas danzas. Me han parecido expresiones artísticas singulares. Ha sido una magnífica oportunidad para descubrir la riqueza y la belleza del patrimonio cultural del pueblo Cham”, expresó otra visitante.

Así expresaron sus impresiones dos visitantes procedentes de Ciudad Ho Chi Minh tras recorrer el conjunto monumental.

Además de disfrutar de los espectáculos artísticos, los turistas pueden conocer de cerca los oficios tradicionales del pueblo Cham mediante demostraciones de alfarería y tejido tradicional.

Ba Sinh Ty, integrante del grupo de arte folclórico Cham que actúa habitualmente en el recinto, señaló: “Llevamos muchos años ofreciendo representaciones de música y danza tradicionales de la etnia Cham, además de interpretaciones con instrumentos tradicionales. Los visitantes disfrutan mucho de estas actuaciones y muestran un gran interés por conocer y valorar nuestro patrimonio cultural”.

Las torres Po Sah Inu reúnen lo mejor de la técnica constructiva y del arte decorativo desarrollados por el antiguo pueblo Cham. Su singular arquitectura y el carácter sagrado del recinto le confieren una belleza solemne y un halo de misterio. En reconocimiento a su extraordinario valor histórico y artístico, en 1991 el entonces Ministerio de Cultura e Información, hoy Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo, declaró al conjunto Monumento Nacional de Arquitectura y Arte.