El pueblo, eje de todas las decisiones políticas

(VOVWORLD) - El Partido Comunista de Vietnam fijó, en su XIV Congreso Nacional, las principales orientaciones estratégicas para el desarrollo del país en la nueva etapa. Entre ellas, el principio de que “el pueblo es la raíz” se reafirma como idea vertebradora de todo el proceso de formulación y aplicación de políticas públicas en el conjunto del sistema político. 
 
El pueblo, eje de todas las decisiones políticas - ảnh 1La concepción de que “el pueblo es la raíz” constituye un principio rector que orienta la elaboración de directrices y políticas, así como su aplicación en todo el sistema político. (Foto: VOV2)

Lejos de ser una consigna histórica, este principio constituye una concepción de fondo y una ley regular del desarrollo de la revolución y de la nación vietnamita. Así lo reflejan los documentos del XIV Congreso, que resaltan “el pueblo es la raíz” como uno de sus ejes conceptuales centrales.

El pueblo como centro de la causa revolucionaria

En la trayectoria de la revolución vietnamita, dicho criterio ha sido, ante todo, una verdad ética y un principio fundacional. Sobre esa base, el Partido Comunista de Vietnam ha logrado aglutinar, organizar y movilizar la fuerza popular tanto en la lucha por la independencia como en la construcción nacional. Esta concepción ha acompañado de forma constante el ejercicio del liderazgo del Partido.

El pueblo, eje de todas las decisiones políticas - ảnh 2El secretario general del Partido Comunista, To Lam, presenta el Informe del Comité Central del Partido del XIII mandato sobre los documentos sometidos al XIV Congreso Nacional del Partido. (Foto: VNA)

El XIV Congreso reafirmó con claridad esta enseñanza. Todos los proyectos, directrices y políticas del Partido, así como el ordenamiento jurídico del Estado, tienen como finalidad servir los intereses del pueblo y mejorar de manera sostenida sus condiciones de vida. Los documentos de la magna cita dan un paso decisivo al convertir esta idea en un criterio operativo y el estándar supremo para evaluar cada decisión política. No se trata de una formulación retórica, sino de una exigencia concreta de gobernanza.

Este planteamiento confirma que el Partido Comunista de Vietnam, más allá de los intereses de la Patria, de la nación y de la clase, no persigue ningún beneficio propio, sino que todos los intereses se orientan al pueblo.

En su intervención ante el Congreso, el secretario general del Partido, To Lam, dijo lo siguiente: “La idea rectora de los documentos, y también la fuente del poder de la revolución vietnamita, es que ‘el pueblo es la raíz’. El pueblo es el centro, el sujeto, el objetivo, el motor y la fuente de los recursos del desarrollo. Todas las líneas y políticas deben orientarse a elevar la vida material y espiritual del pueblo, garantizar su derecho a ser dueño, respetarlo, escucharlo y apoyarse en él. El Partido debe mantener un vínculo estrecho con el pueblo, servirlo con dedicación, someterse a su supervisión y rendirle cuentas por todas sus decisiones”.

Un principio comprobado en la práctica

Uno de los aspectos más significativos es la actualización de este principio como herramienta de evaluación. Para To Lam, “el pueblo es la raíz” se convierte en la vara de medir más exigente de toda decisión política. Este enfoque introduce un cambio sustancial en la gestión pública y exige resultados verificables.

 
El pueblo, eje de todas las decisiones políticas - ảnh 3El profesor australiano Carly Thayer. (Foto: Viet Nga/VOV)

En el Vietnam actual, el principio debe contrastarse con hechos concretos: si la población percibe mejoras reales en su vida cotidiana, si sus derechos cuentan con mayores garantías y si la confianza social se fortalece. Modernizar esta concepción implica avanzar desde una lógica de administración hacia una cultura de servicio, desde la formulación de políticas hacia su ejecución eficaz, con la experiencia vital y la satisfacción de la ciudadanía como referencia central. Este es el mensaje esencial que recogen los Documentos del XIV Congreso.

En este sentido, el líder del Partido, To Lam, señaló: “La confianza del pueblo en el Partido no nace de las palabras, sino de los hechos; de la imparcialidad e integridad de los cuadros; de la eficacia del aparato; de la equidad en el disfrute de los beneficios; y de los resultados en la protección de los derechos e intereses legítimos, así como en la resolución oportuna y adecuada de las preocupaciones legítimas de la población y las empresas”.

Desde el ámbito académico internacional, el profesor Carly Thayer, del Instituto Australiano de Defensa, valora este enfoque como una muestra de continuidad y, al mismo tiempo, de adaptación a las exigencias actuales. En su opinión, situar al pueblo como base de todas las decisiones resulta especialmente relevante hoy en día, cuando el factor humano se consolida como la principal fuerza interna para impulsar al país hacia una nueva etapa de desarrollo.

“Este principio aparece de forma destacada en todos los documentos. Se refleja en los contenidos sobre desarrollo sostenible, salud comunitaria, descentralización administrativa, procesos de reestructuración y avances decisivos en el desarrollo de los recursos humanos. En síntesis, la cultura vietnamita, la salud pública, el desarrollo sostenible y la adaptación al cambio climático, todos los ámbitos directamente vinculados a la población, ocupan un lugar central en el informe político”, evaluó.

Las estrechas relaciones entre el Partido y el pueblo, así como la convergencia entre la voluntad política y el sentir social, constituyen una poderosa fuerza espiritual y un pilar sólido para una nueva era de desarrollo. Aplicar de manera coherente la verdad de que “el pueblo es la raíz” equivale a salvaguardar el futuro de la nación y garantizar el cumplimiento de los objetivos de desarrollo de Vietnam.

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