(VOVWORLD) - La Unión Europea (UE) y la India aprobaron el pasado martes un Tratado de Libre Comercio (TLC) considerado histórico. Este es uno de los acontecimientos que demuestran el intento de las principales economías del mundo de buscar nuevos socios económicos, en un contexto económico y comercial global cada vez más afectado por las tensiones geopolíticas y las políticas impredecibles de algunas potencias.
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro indio, Narendra Modi, posan durante una sesión fotográfica antes de su reunión en Nueva Delhi, India, el 27 de enero de 2026. (Foto: REUTERS/Altaf Hussain)
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El nuevo TLC entre el bloque europeo y la India se aprobó tras casi 20 años de negociaciones. A principios de este año, la UE también firmó un TLC con el Mercado Común del Sur (Mercosur). Por otra parte, las relaciones económicas de Canadá y el Reino Unido con China también han experimentado avances significativos.
Acuerdo histórico
En declaraciones posteriores a la aprobación del TLC entre la UE y la India en la 16.ª Cumbre UE-India en Nueva Delhi, tanto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, afirmaron que la conclusión de las negociaciones del mismo acuerdo, tras casi dos décadas, representa un punto de inflexión para las relaciones bilaterales.
Según ella, este será el mayor de todos los acuerdos firmados, ya que con su aprobación se creará una zona de libre comercio con casi 2000 millones de personas. Se espera que el TLC duplique las exportaciones de la UE a la India para 2032, elimine o reduzca los aranceles de importación sobre bienes que representan el 97 % del valor comercial.
El acuerdo también supondrá un ahorro de 4.000 millones de euros en impuestos para las empresas europeas. A cambio, la UE reducirá los aranceles sobre el 99,5 % de los bienes procedentes de la India en un plazo de siete años. Varios productos indios estarán exentos de aranceles, entre ellos, recursos del mar, artículos de cuero y textiles, productos químicos, caucho, piedras preciosas y joyería.
La Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidenta de la Comisión Europea, Kaja Kallas (izquierda), y el ministro de Asuntos Exteriores indio, Subrahmanyam Jaishankar, firman un acuerdo de Asociación de Seguridad y Defensa entre las dos partes. (Foto: REUTERS/Altaf Hussain)
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Observadores estimaron que además de los beneficios económicos a largo plazo, el acuerdo recién aprobado transmite un mensaje geopolítico importante por parte de Bruselas, en el contexto en que sus relaciones con Estados Unidos, su mayor socio de seguridad y de comercio, se han vuelto cada vez más complejas. Varg Folkman, un analista del Centro de Políticas de Europa, valoró: “El principal impulso actual para la UE es la diversificación de las relaciones comerciales, ya que Estados Unidos está cerrando su mercado a sus socios comerciales y a la UE le resulta cada vez más difícil comerciar con Estados Unidos. Desde esta perspectiva, la firma del TLC con la India demuestra que Bruselas está considerando seriamente el panorama geopolítico actual y busca forjar nuevas relaciones de amistad y asociación. Este acuerdo demuestra que la UE está avanzando y se toma muy en serio la situación actual”.
Además del TLC, ambas partes también firmaron otros documentos importantes, como el Acuerdo de Asociación en Seguridad y Defensa, la Agenda Estratégica Integral UE-India hacia 2030, y convenios sobre gestión del riesgo de desastres, finanzas y comercio digital, etc.
Esfuerzos por reconfigurar las relaciones internacionales
La UE y la India no son las únicas grandes economías que se lanzan a diversificar sus socios económicos y comerciales en medio de las crecientes tensiones geopolíticas y la incertidumbre económica mundial. El cambio positivo en las relaciones entre China y dos naciones occidentales, el Reino Unido y Canadá, también acapara la atención.
Keir Starmer se convirtió en el primer jefe de Gobierno británico en visitar el gigante asiático en ocho años, con el propósito inmediato de reanudar un diálogo franco sobre las diferencias en las relaciones bilaterales y el objetivo a largo plazo de establecer relaciones económicas y comerciales de beneficios recíprocos.
Anteriormente, el primer ministro canadiense, Mark Carney, también visitó China y alcanzó un acuerdo comercial preliminar con la segunda economía más grande del mundo, estableciendo lo que el propio líder describió como “una asociación para un nuevo orden”.
El primer ministro indio, Narendra Modi, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ofrecen un conferencia de prensa conjunta en Casa Hyderabad, Nueva Delhi, el 27 de enero de 2026. (Foto: REUTERS/Altaf Hussain) |
De acuerdo con Martin Cauchon, vicepresidente del Consejo Empresarial Canadá-China, la decisión de Canadá se produce en momentos en que se prepara para revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA) con Estados Unidos. Dadas las numerosas cuestiones pendientes en las relaciones actuales entre Estados Unidos y Canadá, la posibilidad de que el TLCAN mantenga sus términos originales es una cuestión crucial. Además, el primer ministro Mark Carney ha declarado su intención de duplicar las exportaciones canadienses a mercados fuera de Estados Unidos en los próximos 10 años. Estos factores impulsan a Ottawa a buscar un socio económico y tecnológico importante como China. Mientras tanto, para el Reino Unido, el acercamiento con China pone de manifiesto una política exterior pragmática, especialmente en términos económicos.
Mientras tanto, el profesor Kerry Brown, estudioso sobre China en King's College, en Londres, comentó: “Los países europeos se encuentran perplejos en una situación geopolítica difícil porque Estados Unidos ya no es predecible ni amistoso. Por lo tanto, deben diversificar relaciones y buscar otras oportunidades, aunque todavía no se trata de un giro. Necesitan autonomía estratégica. Comienzan a pensar en un mundo que ya no es pacífico, un mundo donde la economía es el mayor activo estratégico y de seguridad. Y en este sentido, China es un factor crucial, debido al gran tamaño de su economía”.
En general, los observadores creen que la reestructuración de las alianzas económicas y comerciales, y posiblemente de las alianzas de seguridad y defensa, será la tendencia dominante en las relaciones internacionales en el próximo período, ya que la inestabilidad geopolítica y comercial global no muestra señales de atenuación a corto plazo.