(VOVWORLD) - La Corte Suprema de Estados Unidos emitió el pasado 20 de febrero un fallo en contra de la política arancelaria global del presidente Donald Trump, implementada desde abril de 2025. Esta decisión podría empujar el comercio del mundo a una nueva espiral de incertidumbre, ya que la administración estadounidense busca promover los aranceles bajo nuevos marcos legales.
En su veredicto, la Corte Suprema declaró ilegales los aranceles de importación decretados por Trump sobre la base de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés), lo que significa que el gobierno no puede implementar esta medida, y además, debe reembolsar unos 175.000 millones de dólares en aranceles cobrados durante el último año.
Más inestabilidad que beneficios
Tras el fallo, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impone un nuevo arancel global del 10 % durante 150 días, en virtud del Artículo 122 de la Ley de Comercio de 1974, para reemplazar las antiguas tarifas. Esta directiva entró en vigor el 24 de febrero, y funcionarios comerciales estadounidenses declararon que no descartan la posibilidad de aumentar el arancel al 15 % (máximo nivel) para algunos países.
Según expertos, esta nueva medida podría beneficiar inicialmente a algunos socios que han firmado o están negociando acuerdos comerciales con Washington, ya que es inferior a las tarifas anteriores. Tal decisión contribuirá a reducir el arancel promedio de importación del 15,4% al 8,3%, según estimaciones de Global Trade Alert. Para países con aranceles elevados, como China, Brasil e India, la reducción podría ser de dos dígitos.
Sin embargo, existen riesgos latentes de inestabilidad, ya que la administración de Donald Trump implementa medidas alternativas. Según Varg Folkman, analista del Centro de Política Europea (EPC) en Bruselas, Bélgica, además del arancel del 10 % previsto en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, el gobierno podría utilizar la Sección 301 para iniciar investigaciones sobre posibles prácticas comerciales desleales, lo que derivaría en nuevos aranceles y mayor inestabilidad.
Niclas Frederic Poitiers, experto del Instituto Bruegel en Bélgica, comentó: “Aún no está claro cuáles serán las normas para las nuevas tarifas, si se calcularán caso por caso y si su vigencia será prolongada. Por lo tanto, existe una considerable incertidumbre en este momento”.
Michael Strain, economista del American Enterprise Institute, también advirtió que el impacto del fallo de la Corte Suprema en los consumidores podría ser limitado, pero la administración Trump ya tenía planes para mantener su política fiscal en otras jurisdicciones legales. Por lo tanto, los precios podrían subir aún más este año. Esta evaluación fue compartida por Stephen Kates, analista de Bankrate, una empresa de servicios financieros con sede en Nueva York.
“Quiero recordar a los consumidores y empresarios que creen que los beneficios llegarán y que los precios bajarán de inmediato que es poco probable que esto suceda. Al contrario, la situación actual sólo generará más inestabilidad”, estimó Kates.
Cautela y preocupación
Los países, especialmente aquellos que han firmado recientemente nuevos acuerdos comerciales con Estados Unidos, están reaccionando con relativa cautela. La víspera el Ministerio de Comercio de China declaró que espera seguir cooperando con Washington para implementar los acuerdos alcanzados durante una llamada telefónica el 4 de febrero entre los presidentes Xi Jinping y Donald Trump. Los observadores creen que es improbable que se produzcan cambios arancelarios importantes entre ambos países antes de la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a China, programada del 31 de marzo al 2 de abril.
Mientras tanto, la Unión Europea (UE), el principal socio comercial de Estados Unidos, tiene aún más motivos para preocuparse por los acontecimientos actuales. El 24 de febrero, el Parlamento Europeo decidió posponer temporalmente la ratificación del acuerdo comercial entre el bloque continental y Estados Unidos aprobado en julio de 2025.
Alberto Rizzi, analista de políticas del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), instituto de investigación con oficinas en siete países europeos y Estados Unidos, argumentó que el nuevo arancel del 10 % impuesto por Estados Unidos (que podría alcanzar un máximo del 15 %) hace que el acuerdo comercial entre este país y la UE sea prácticamente irrelevante, ya que el 15 % es también el tipo arancelario al que está sujeta la UE en virtud del acuerdo. Además, la aplicación de ese nivel de tarifa a todas las demás economías implica que la UE ya no mantiene su ventaja competitiva.
“Si analizamos el acuerdo comercial entre las dos partes del año pasado, había tres puntos principales, al menos desde la perspectiva de la UE. Primero, la ventaja competitiva; segundo, la certidumbre; y tercero, el continuo compromiso de Estados Unidos con Ucrania. Ahora, el tercer punto se mantiene, pero el primero ha desaparecido y el segundo es casi inexistente. No creo que la UE quiera abandonar este acuerdo, pero es evidente que lo que se consideraba relativamente bueno el año pasado ahora tiene muy poco valor”, opinó Rizzi.
Los problemas que enfrenta la UE también podrían representar desafíos complejos para muchas otras economías. En su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso el pasado martes, Trump afirmó que la mayoría de los países seguirían implementando los acuerdos comerciales firmados con Estados Unidos y advirtió que quienes buscan “eludir las normas” se enfrentarían a tarifas más altas. Los observadores creen que la incertidumbre actual sobre la política arancelaria estadounidense obligará a otros países a reajustar sus políticas para adaptarse a la realidad.