(VOVWORLD) - En la aldea de An Hoa, comuna de Lai Vung, en la provincia meridional de Dong Thap, pervive desde hace más de siete décadas un oficio arraigado en la identidad local: la fabricación artesanal de tablas de cortar de madera. Si bien la vida de un árbol queda inscrita en sus vetas, el prestigio de este trabajo descansa en la pericia de sus artesanos y en la calidad de unas piezas que han sabido ganarse la confianza del mercado.
El pueblo tradicional de An Hoa, conocido por la fabricación de tablas de cortar, existe desde hace más de 70 años. Foto: VOV |
Situado a lo largo de la carretera nacional 54, el pueblo artesanal de Dinh An se reconoce a simple vista. A ambos lados de la vía, hileras de tablas se secan al sol; en los talleres, el zumbido de sierras y lijadoras marca el pulso de la jornada. En el embarcadero, barcazas cargadas de troncos aguardan turno para abastecer a los aserraderos, componiendo una escena característica de la localidad.
Los mayores no sitúan con precisión el origen del oficio, aunque coinciden en su consolidación a mediados del siglo XX. Por entonces, los habitantes se dedicaban al transporte fluvial y al comercio agrícola. En sus travesías adquirían materiales de construcción, entre ellos la madera de “mu u” (Calophyllum inophyllum). Los restos de esos troncos comenzaron a destinarse a la fabricación de tablas de cocina. Con el tiempo, aquella solución doméstica dio paso a una producción orientada al mercado.
Nguyen Van Thi, artesano de segunda generación, recordó: “Mi padre adquiría madera de mu u para la fabricación de herramientas agrícolas. Con los restos comenzó a elaborar tablas destinadas a su venta en el mercado. Con el tiempo, la demanda fue en aumento y nos llevó a ampliar la producción. En aquel entonces apenas bastaba para subsistir; hoy, gracias al apoyo de la maquinaria, alcanzamos volúmenes mucho mayores”.
El pueblo artesanal atrae a muchos trabajadores. Foto: VOV |
Las tablas de Dinh An destacan por tres cualidades: resistencia, precio competitivo y acabado cuidado. La dureza de la madera garantiza su durabilidad; la disponibilidad local de materia prima reduce costes; y el pulido uniforme, en piezas redondas y equilibradas, refuerza la confianza del consumidor en su uso cotidiano. Se producen en diámetros de entre 20 y 50 centímetros, con maderas como muu, “xa cu” (Khaya senegalensis), además de yaca o tamarindo. Todo el proceso prescinde de químicos y recurre al secado natural, lo que evita la aparición de moho.
Nguyen Quoc Viet, propietario de un taller, subrayó: “Este oficio constituye un legado transmitido por nuestros antepasados. Nuestros productos son íntegramente naturales, exentos de químicos y colorantes. En conjunto, la aldea produce alrededor de mil piezas diarias, que se distribuyen por todo el delta del Mekong y contribuyen de manera significativa a mejorar los ingresos de las familias”.
La elaboración exige experiencia y precisión. Los artesanos seleccionan madera madura, de troncos de gran tamaño, que se somete a un primer secado para eliminar la resina. El proceso abarca corte, trazado, conformado, tallado y pulido. Aunque algunas fases incorporan maquinaria, el acabado depende de la mano experta. El pulido final, realizado a mano, garantiza superficies lisas, resistentes y sin grietas.
El trabajo mantiene un carácter colectivo. Las familias se organizan en pequeños talleres donde cada miembro asume una fase. Los hombres suelen encargarse del corte y el transporte; las mujeres, del lijado y el secado. Este último proceso resulta especialmente exigente, condicionado por el clima: en temporada de lluvias puede prolongarse hasta una semana.
La experiencia de los leñadores de Dinh An consiste en elegir siempre madera vieja de tronco grueso, secarla para quitarle la savia y luego cortarla en rodajas. Foto: VOV |
Le Thi My Trang, trabajadora del oficio, explicó: “Una tabla de calidad debe presentar una superficie lisa y brillante. Las más apreciadas son las elaboradas con madera de mu u o xa cu. En la actualidad, ya no se emplean maderas como cong o mango. La madera de mu u destaca por su durabilidad: puede utilizarse durante hasta diez años sin deteriorarse, no produce astillas ni presenta problemas de moho”.
Cada familia produce de media unas 200 unidades al día. En periodos de alta demanda, como las semanas previas al Año Nuevo, la cifra puede multiplicarse. Durante la estación lluviosa, entre agosto y noviembre, la actividad se intensifica. El sonido de las herramientas y el ir y venir de los trabajadores imprimen a Dinh An un ritmo constante, donde tradición y sustento avanzan de la mano.