En París, los incidentes comenzaron hacia las 17:30 horas en Porte de Vincennes, al término de una manifestación. También se registraron disturbios y actos vandálicos en Marsella, Lyon y Burdeos. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, cifró en cerca de 1.000 el número de detenidos en todo el país y afirmó que la violencia fue menor que la semana anterior.

Para prevenir nuevos saqueos, las autoridades desplegaron a unos 70.000 policías y gendarmes. En la capital, más de 20 estaciones ferroviarias cerraron sus puertas y numerosos comercios e instituciones culturales suspendieron temporalmente su actividad.

El movimiento de los Chalecos Amarillos ha convocado nuevas protestas para el 31 de octubre contra la represión y en defensa de las libertades civiles. Por su parte, la Confederación General del Trabajo (CGT) mantiene su convocatoria de huelga y manifestaciones para el 5 de noviembre, en un contexto de persistente malestar social.