Según las Fuerzas Armadas, el asalto tuvo lugar en la localidad de Ariko, a unos 100 kilómetros al norte de Abuya, la capital. Un grupo de hombres armados irrumpió en una ceremonia religiosa y secuestró a varios asistentes. Las tropas desplegaron una operación de persecución inmediata, se enfrentaron a los atacantes y lograron forzarlos a huir, lo que permitió la liberación de los rehenes. El Ejército informó que al menos cinco personas murieron durante el incidente.

Por su parte, medios locales apuntaron a que los atacantes podrían haber asaltado de forma simultánea una iglesia católica y otra protestante, por lo que el balance de víctimas mortales podría ser mayor.

El estado de Kaduna se encuentra entre las regiones del noroeste y del centro de Nigeria más afectadas por la violencia armada. Aunque estos grupos suelen operar por motivos económicos, las autoridades advierten que su posible conexión con organizaciones yihadistas en el noreste agrava el nivel de amenaza.