La principal sorpresa de estas elecciones fue la victoria demócrata en el Senado. El partido logró imponerse en varios estados considerados tradicionalmente bastiones republicanos, como Carolina del Sur, Texas, Iowa y Kansas. Este último no elegía a un senador demócrata desde 1932. Josh Turek, senador electo por Iowa, destacó que este resultado demuestra que incluso lo que parece imposible puede hacerse realidad.
En la Cámara de Representantes, los demócratas partían con ventaja antes de las elecciones, ya que solo necesitaban conseguir tres escaños adicionales. Este resultado podría allanar el camino para que Hakeem Jeffries haga historia al convertirse en el primer afroamericano en presidir la Cámara.
Tras la derrota del Partido Republicano, el presidente Donald Trump felicitó a los demócratas y afirmó estar “plenamente dispuesto” a aceptar los resultados electorales. En una entrevista con Fox News, reconoció que el conflicto en Oriente Medio pudo ser uno de los factores que contribuyeron a reducir el respaldo a los candidatos republicanos. Si bien manifestó su voluntad de colaborar con los demócratas, advirtió de que vetaría los proyectos de ley que considerase inaceptables.
Los analistas consideran que el control de ambas cámaras por parte de los demócratas dará paso a una nueva etapa de confrontación política durante los dos últimos años del mandato de Trump.
