Durante una conversación telefónica con su homólogo francés, Emmanuel Macron, Pezeshkian reiteró que la aceptación del alto el fuego refleja, según Teherán, la voluntad y la responsabilidad iraní de avanzar hacia una solución diplomática del conflicto.
Las declaraciones coincidieron con informaciones de medios de la nación persa que apuntan a un ataque contra la refinería de la isla de Lavan, que provocó un incendio de gran magnitud pocas horas después de la entrada en vigor de un alto el fuego de dos semanas de duración. En respuesta, Irán habría lanzado ataques contra objetivos en varios países de la región que albergan bases estadounidenses, entre ellos Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Baréin.
En paralelo, la aviación israelí llevó a cabo nuevos bombardeos contra numerosos objetivos en Líbano, incluida la capital, Beirut. Según el Ministerio de Salud libanés, al menos 182 personas murieron y cerca de 900 resultaron heridas en la jornada más mortífera desde el inicio del conflicto.
Estos acontecimientos ponen en entredicho la estabilidad del alto el fuego y dificultan las conversaciones previstas para finales de esta semana en Islamabad, impulsadas por Pakistán.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas condenó los ataques a gran escala ejecutados por Israel pocas horas después del anuncio del alto el fuego, y calificó de “horribles” los informes sobre el elevado número de víctimas, entre ellas civiles.
