Para elaborar el estudio, los investigadores estimaron la mortalidad asociada a las temperaturas extremas en distintos grupos de edad en 854 ciudades europeas durante los meses de junio, julio y agosto.
Los expertos advierten que la cifra real podría ser considerablemente mayor, ya que el análisis no incluye la intensa ola de calor de mayo y se limita a las zonas urbanas, donde reside cerca del 40 % de la población europea.
Los especialistas abogan por aumentar la inversión en sistemas de alerta temprana, facilitar el acceso a soluciones de refrigeración de bajas emisiones y reforzar la protección de los colectivos más vulnerables. Asimismo, subrayan que estas medidas deben ir acompañadas de una reducción sustancial del consumo de combustibles fósiles, principal causa del calentamiento global.
