El texto aboga por fortalecer la base industrial de defensa europea para responder a las necesidades de seguridad y contribuir al avance del sector civil.

Asimismo, plantea nuevos instrumentos financieros que garanticen el acceso a materias primas estratégicas y protejan su suministro, consideradas esenciales para la competitividad en un entorno global más volátil.

La iniciativa se inscribe en el objetivo europeo de reforzar la autonomía estratégica, reducir dependencias externas y potenciar sectores industriales clave.