Durante la ceremonia de investidura, Rodrigo Paz prometió respetar y hacer cumplir la Constitución y las leyes nacionales, subrayando que el cargo presidencial es “una responsabilidad al servicio del pueblo, no un privilegio de poder”.
El mandatario afirmó que los próximos cinco años serán una etapa de dedicación al bienestar del país, y aseguró que Bolivia está lista para reconectarse con la comunidad internacional. Asimismo, expresó su confianza en el nuevo Parlamento, considerando el consenso alcanzado en las recientes votaciones como una señal positiva para la recuperación de las instituciones democráticas.
Rodrigo Paz inicia su mandato en un contexto de grave crisis económica, con una inflación cercana al 25 % y una prolongada escasez de divisas y combustibles.