Miles de efectivos de seguridad y helicópteros militares se replegaron sobre el terreno para acceder a las comunidades incomunicadas por vía terrestre. Sin embargo, persiste la preocupación por dos embalses naturales creados por el bloqueo de ríos: mientras el primero comienza a drenarse, el segundo continúa acumulando agua con un área de superficie aún mayor. Se prevé que las lluvias monzónicas de los próximos días eleven el nivel hídrico, incrementando la presión sobre las zonas situadas aguas abajo.
Según los datos confirmados en la mañana de este sábado por las autoridades nepalíes, la catástrofe deja un saldo de 579 muertos y 1.924 desaparecidos.
Por su parte, en la región tibetana de China se registran 7 fallecidos y 554 desaparecidos. Se teme que la cifra de víctimas continúe en aumento debido al aislamiento de numerosas áreas montañosas.
Entre tanto, la comunidad internacional acelera sus operaciones de ayuda de emergencia. El Reino Unido anunció el envío de personal de respuesta a crisis a Katmandú, respaldado por un paquete de ayuda humanitaria de 5 millones de libras esterlinas (unos 6,77 millones de dólares). Asimismo, la India confirmó la llegada a Nepal de un equipo especializado de rescate y atención médica a bordo del tercer vuelo de asistencia de su Fuerza Aérea.
