Tras su elección, To Lam prestó juramento ante el Parlamento:

“Bajo la sagrada bandera roja con estrella amarilla de la Patria, y ante la Asamblea Nacional, los compatriotas y los electores, yo, en mi condición de presidente de la República Socialista de Vietnam, juro guardar absoluta lealtad a la Patria, al pueblo y a la Constitución. Me comprometo a consagrar todos mis esfuerzos al cumplimiento cabal de las responsabilidades que me han sido encomendadas por el Partido, el Estado y el pueblo”.

En su discurso de investidura, el dirigente enfatizó que asumir simultáneamente los cargos de Secretario General del Comité Central del Partido Comunista y de Presidente de Vietnam constituye el mayor honor, así como una responsabilidad de carácter sagrado. Señaló que esta designación refleja la confianza y las expectativas depositadas por el Partido, el pueblo y las Fuerzas Armadas en la máxima dirección del país.

To Lam reafirmó su determinación de, junto con todo el Partido, el pueblo y el Ejército, y en particular, con el Comité Central, conducir la causa revolucionaria frente a cualquier dificultad, culminar los objetivos trazados y hacer realidad el anhelo del Presidente Ho Chi Minh y la aspiración nacional de construir “un Vietnam pacífico, reunificado, independiente, democrático y próspero, que contribuya dignamente a la causa revolucionaria mundial”.

“Mi máxima prioridad, en el ejercicio de las responsabilidades como Secretario General del Partido Comunista y Presidente de la República Socialista de Vietnam, será salvaguardar un entorno de paz y estabilidad, promover un desarrollo nacional rápido y sostenible y elevar de manera integral el nivel de vida del pueblo, de modo que este pueda beneficiarse plenamente de los frutos del progreso. Asimismo, nos proponemos reforzar la contribución de Vietnam a la paz, la estabilidad, el desarrollo y el progreso en la región y en el mundo. Junto con todo el Partido, el Ejército y el pueblo, centraremos nuestros esfuerzos en la construcción de un Estado de Derecho Socialista, el afianzamiento de una economía autónoma, autosuficiente y resiliente, el fortalecimiento de una defensa y una seguridad nacional de carácter popular, integral y moderna, así como en la consolidación de un sistema político ágil, eficaz y eficiente, y de una sociedad cohesionada, sustentada en sólidos valores culturales y humanistas”.

El mismo día, la Asamblea Nacional aprobó también la resolución sobre la estructura organizativa del Gobierno para el mandato 2026-2031.